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Creencia o control

Invertir en ese nuevo proyecto no sólo supondrá tiempo, energía y dinero.

Conllevará además otras cosas que dan mucho más miedo:

  • dejar lo que hemos estado haciendo hasta ahora (casi todos los proyectos de verdad exigen dejar lo previo)
  • exponer nuestra capacidad delante de nuestros amigos, familia y compañeros
  • renunciar a todos los otros posibles proyectos; porque, como sabemos, tomar una dirección siempre significa rechazar muchas otras opciones

Así, cuando damos el paso adelante, desconocemos cómo irán las cosas.

Porque las cosas que importan vienen con un gran interrogante, frente al que, por muchas personas que nos aconsejen, por muchos análisis que realicemos, finalmente requerimos un impulso íntimo hacia una elección.

Es lo que llamamos creer.

Y creer es lo contrario de controlar.

En algún momento vamos a tener que aceptar que no podemos controlarlo todo.

Llega un momento en el que o creemos o no creemos.

Y sólo creyendo tendremos precisamente el éxito que pretendes controlar.

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