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Al timón

A nadie le gusta tener un jefe que vigile en exceso de cerca.

No sólo nos irrita la falta de confianza, sino que además habitualmente nos impide desarrollar nuestras ideas.

Y sin embargo…

A medida que tomamos responsabilidad, a menudo tendemos a caer en lo mismo.

Pero hiper controlar no sólo es negativo para la víctima de nuestra vigilancia.

También es una fuente de ineficiencia para nosotros mismos.

No delegar no es sólo inmanejable porque nos quite tiempo para lo importante, el largo plazo.

Además, nos genera un estrés innecesario, porque estar encima de los temas cotidianos nos acerca a problemas sobre los que ya no podemos actuar, porque son demasiado específicos.

Si tu trabajo está en el timón, acercarte a opinar sobre el motor, el ancla o las velas, no sólo entorpece a los demás; además te distrae de tu rumbo.

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