Suma y sigue

Los 5.000 euros de diferencia en la hipoteca son igual de importantes que los que ahorras, céntimo a céntimo, comprando la leche de oferta.

Y sin embargo…

La diferencia está en que los 5.000 euros de la casa vuelan en una sola decisión, mientras que los del supermercado, requieren un constante esfuerzo a lo largo de años.

Nada más humanamente irracional que prestar la misma atención a las cantidades pequeñas que a las grandes.

Puesto a tener una estrategia económica para la vida, o a pactar con tu pareja, es mucho más interesante y menos cansado esforzarse por ahorrar en el coche y relajarse con el café.

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Siguiendo el destino

Por todas partes está escrito lo que debemos hacer.

En el programa de fiestas del pueblo.

En el manual de instrucciones de la secadora.

En el anuncio del periódico de ayer.

En la guía de viajes de Venecia.

En el programa del partido de izquierdas o de derechas.

En el programa de estudios del máster.

Etcétera.

Y sin embargo…

Las vidas que admiramos nunca son las de los que cumplieron lo escrito.

Sino las de quienes siguieron su destino.

Entonces, ¿por qué no ser uno de ellos?

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En los extremos

Allí donde rozan las disciplinas.

Lejos del core.

Donde están los raros.

Las personas raras.

Y también las ideas raras.

Allí sucede el cambio.

Y sin embargo…

A veces prescindimos de los raros, sean personas o ideas.

Porque nos incomodan.

Olvidando que siempre han sido los raros los que han tenido la llave del cambio.

Que la innovación sucede en los extremos.

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No puedes gustarles a todos

Hay gente a la que no le gustan los Beatles, pasear por la montaña o la ensaladilla rusa.

Incluso hay gente a la que no le gusta viajar en tren, Star Wars o Sevilla.

Es increíble, pero cierto.

Y nos deja una lección: incluso aunque fueras absolutamente perfecto, siempre va a haber personas a las que no gustes.

No puedes gustar a todos.

Es algo que ya sabes y que te esfuerzas en aprender ante cada rechazo.

Está en todos los libros de autoayuda.

Y sin embargo…

Lo interesante y menos obvio está en que no hace falta gustar a todos.

No es necesario para el amor, ni para tener amigos ni para que salga adelante tu proyecto.

Intentar gustar a todos no sólo es frustrante; es una distracción.

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Practicar la muerte

Hay unas cuantas conversaciones incómodas que nunca es el momento de tener.

Y sin embargo…

Tenerlas suele resolver laberintos futuros.

Un ejemplo de conversación relevante es la que explica a las personas importantes qué queremos que hagan cuando hayamos muerto.

A menudo abordamos el tema de enterrar o incinerar, así como de las herencias formales, pero no hablamos sobre qué queremos que pase con nuestros objetos de valor o qué queremos que diga nuestra esquela (si la habrá).

Nuestra cultura rehúye el asunto de la muerte y nos impide afrontarla con la naturalidad que merece, pero podemos acabar con el mito.

Toda esa gente a la que quieres se sentirá segura y tranquila de que están haciendo lo que tú querías, cuando ya te hayas ido.

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Adversarios y enemigos

Que vociferen cosas malas sobre ti es incómodo.

Que manifiesten vehementemente su desacuerdo es desagradable.

Que reten tu trabajo es duro.

Y sin embargo…

Los que hacen eso son sólo tus adversarios; necesarios porque sacan lo mejor de ti.

Tus verdaderos enemigos permanecen silenciosos.

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Habla o calla

Contarme tus cosas personales, es cosa tuya.

Es tu decisión y yo la respetaré.

Y sin embargo…

Debo decirte que las personas que cuentan las cosas, suelen ser más felices.

Se sienten aliviadas, son mejor comprendidas por quienes les rodean, y dan forma a la masa amorfa de sus sentimientos al verse obligados a verbalizar.

Por otro lado, es el silencio el cómplice de la injusticia y de la ausencia de progreso en el mundo.

Tú decides si quieres contármelo, pero también deberás aceptar que, si no lo haces, yo deje de confiar en ti.

Más sobre el silencio, aquí (gracias a mi admirado Juan Carlos Tous, fundador de Filmin, por la recomendación)

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El más divertido gana

En nuestra sociedad, a menudo lo más divertido gana; sobre todo en el corto plazo.

Que sea así, no es lo más correcto ni lo más auténtico ni lo más justo.

Y sin embargo…

Es un hecho con el que tenemos que convivir.

Y que resulta útil manejar.

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Regresión a la media

Si algo sale mal, a continuación se aplican medidas correctoras y finalmente pasa a salir bien…

Y sin embargo…

Es posible que el cambio en el resultado no se deba a las soluciones aportadas, sino simplemente a que el azar tiende a compensar los resultados por sí solo.

Es probable que el equipo que jugó mal y recibió una reprimenda, no juegue bien por la reprimenda, sino porque probabilísticamente así tocaba.

Los humanos sentimos predilección por la causalidad y nos encanta pensar que lo que hacemos influye en los sucesos.

Pero a menudo no es así; los fenómenos ocurren simplemente porque se distribuyen estadísticamente.

El fenómeno por el que lo malo es probable que se vuelva bueno, y lo bueno, malo, se llama regresión a la media.

Y representa una lección de humildad para los jefes, los profesores y las estrategias.

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