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Colón era oriental

Cuando los conquistadores europeos llegaron a la América precolombina encontraron un mundo fascinante (aunque ellos no lo vieran así), si bien con un desarrollo tecnológico que contaba con varios siglos de retraso.

No era un mundo mejor ni peor. Era distinto. Con lo bueno y con lo malo que trae el progreso o la ausencia de él.

En la actualidad, durante un tiempo hemos vivido con la idea de que en el mundo de hoy estas diferencias se estaban aplanando y que, no en lo sociopolítico, donde la Religión y otros factores marcan grandes diferencias por zonas del planeta, pero sí en lo tecnológico, en general vamos todos al mismo ritmo. Esto no quiere decir que la adquisición tecnológica sea la misma en todos los países, ya que el poder de compra establece diferencias. Pero sí la disponibilidad o, dicho de una manera más sencilla, “cuánto sabemos que esas tecnologías existen y que las alcanzaríamos si tuviésemos el dinero para hacerlo”.

Así -pensábamos- salvo algunas comunidades paleolíticas abocadas a la extinción, todos caminamos hacia un desarrollo similar en lo digital y sus aledaños.

Y sin embargo…

Resulta que no es así.

Que como los aztecas, los mayas o los incas, nosotros, en Europa, vivimos en un mundo tecnológico limitado, convencidos de que esto es cuanto existe.

Pero en realidad, al otro lado del mundo, en Asia, el desarrollo de la información y la inteligencia artificial está generando una brecha que empieza a acercarse a la del siglo XVI.

Con lo bueno y con lo malo.

Con una erosión de la libertad mediante la vigilancia policial a lo “1984”, que para nosotros sería intolerable.

Pero también con una tecnología de vigilancia sanitaria que ha detenido la epidemia en tiempo récord mientras aquí, perplejos y enfermos, aún nos estamos preguntando en qué momento nos empezamos a quedar atrás.

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