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Construir la catedral

Podemos dedicarnos a construir una fábrica o una catedral.

Las ventajas de construir una fábrica son muchas: sabremos desde el principio casi todo lo que tenemos que hacer, a penas tendremos críticos y veremos el resultado rápidamente.

Por el contrario, ante una catedral, tendremos que crear innumerables elementos sin contar con referencias, todo el mundo tendrá una opinión sobre nuestro trabajo y, sobretodo, tardaremos un largo tiempo en verla concluida.

Ahora bien, la catedral resulta un proyecto mucho más bello, motivador e interesante.

Y sin embargo…

Cuando nos fascinamos con el proyecto más atractivo de los dos corremos el riesgo de olvidar algo fundamental, que puede hacernos caer en la desmotivación demasiado pronto:

tanto si estás construyendo una fábrica como una catedral, el 99% del trabajo es levantar piedras.

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