en Sin categoría

El pilotismo

Pocas cosas hacen más daño a la innovación que un “piloto”.

Hacer pilotos funciona para una serie de televisión o para una promoción de viviendas, pero no para proyectos innovadores.

Un piloto es una herramienta excelente cuando no existe un criterio suficientemente formado para tomar una decisión y quiere postergarse la responsabilidad de hacerlo.

La excusa ideal para no mojarse, para no arriesgar.

Como si arriesgar (una vez analizadas concienzudamente las opciones) no fuera la única forma de conseguir el éxito.

La inmensa mayoría de los pilotos obtienen el mismo resultado: “no concluyente, hay que ampliarlo para comprobar su verdadero impacto”.

Estupendo, pero esa ya lo sabíamos antes de empezar.

Es como si, ante la duda de si un ibuprofeno va a funcionar, diéramos la centésima parte de la dosis.

El pilotismo mata las buenas ideas.

¿Qué tal si en vez de en pilotos pensamos en una prueba gratuita?

Eso es lo que demandamos cuando somos capaces de estimar a priori la utilidad de algo, pero no estamos seguros de si es o no para nosotros.

5