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El síndrome del residente

Los médicos pasan 4 ó 5 años especializándose, en una especie de programa de becarios remunerado, que mundialmente se conoce como la “residencia”; y por extensión, a los médicos que se encuentran en este periodo de formación, los llamamos residentes.

Los residentes aprenden de sus mayores, los especialistas, razón por la cual a menudo acontece un curioso fenómeno.

Si, terminado su periodo de residencia, el sujeto obtiene un contrato en el mismo hospital en el que se ha formado (hecho que unas veces sucede y otras no) es frecuente que por una sencilla extensión psicológica, éste arrastre la condena de ser visto y tratado por sus compañeros como una especie de aprendiz eterno (o indeseablemente duradero).

Si, por el contrario, el recién especialista inicia su etapa en un nuevo hospital, allí esto no sucederá, porque los que le reciben nunca le vieron como alguien “en formación”, sino como un especialista más, al que acaban de conocer.

El síndrome del residente, que aquí acuño, está presente en realidad por todas partes…

Si inicias una relación con una institución para crear un proyecto nuevo, es bueno tener en cuenta que ése que te da la oportunidad, siempre te verá como un principiante, no como un profesional.

Para seguir avanzando, será necesario hacerlo con alguien que no te conoció en la etapa en la que estabas descubriendo cuál era el mejor camino.

Para nuestros padres, siempre seremos niños.

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