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Humanos insaciables

En los desayunos de los hoteles resulta fácil aprender un rasgo de la conducta humana: todo el mundo quiere todo. Todo. Los zumos, los bollos y las tostadas; los cafés, los huevos y las salchichas; la fruta, los cereales y el croissant. Todo. Es nuestra naturaleza. Somos así.

Si vas a enfrentarte a un grupo humano, a diseñar un servicio o un producto para humanos, es buena idea no suponer que la gente se quedará con una parte, que prudentemente elegirá lo que prefiere o lo que más le importa. Si es gratis o ilimitado, muy pocos elegirán renunciar a todo, por lo que más vale prepararse para la avalancha en el buffet.

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