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Instinto básico

De manera aprendida, tendemos a pensar que la forma de tomar una decisión es siempre la de analizar previamente la situación y aplicar un modelo racional.

Esto es cierto siempre que controlemos exactamente los riesgos. Como en la lotería.

Y sin embargo…

Resulta que las investigaciones nos demuestran que hay multitud de escenarios (en Economía, en el amor, en la consulta del psiquiatra…) en los que no existe certeza sobre los riesgos y en los que, por tanto, no es posible contraponer un listado de pros y contras.

En esos casos, la mejor opción, la más racional, es actuar por instinto.

No es que lo dicte el corazón, tal cual nos cuenta un libro de autoayuda.

Es que, muy al contrario, podemos demostrar cómo en estos escenarios en los que “no sabes que no sabes” las actuaciones por intuición son de hecho las mejores disponibles para obtener un resultado correcto.

Ante la siguiente decisión cabe preguntarse si los riesgos (las probabilidades) son conocidas.

Si no lo son, usar la intuición será mucho más eficaz que poner en marcha un tranquilizador pero inútil razonamiento.

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