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Lecciones del esquí

La única vez en mi vida en que recibí una clase de esquí, el profesor me dio un consejo utilísimo, que hizo mejorar mi nivel de forma inmediata (pasando de terrible a medio malo).

Como en un coche, me dijo, si miras a la carretera justo al lado, sientes el miedo de la velocidad. Pero si miras al frente, los árboles aparentan pasar despacio y desaparece la sensación de peligro.

Desde entonces, al no mirar al suelo ni a los esquíes, soy capaz de bajar las pistas, mejor o peor, pero sin estrés.

Lo mismo ocurre con los proyectos…

Cuando estás metido, ante el micro problema, la factura, el resultado, la avería, la queja,… la sensación es de vértigo, de accidente inminente y catastrófico.

Pero si levantas la cabeza, respiras, piensas en lo que has recorrido, ves el valle al fondo en silencio,… una cierta quietud te tranquiliza, para seguir descendiendo, sorteando obstáculos, disfrutando, entendiendo que avanzar no es otra cosa que aplicar una serie de técnicas en un continuo equilibrio dinámico.

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