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Por favor, cuéntame

Un gesto llamativamente inatento y poco profesional es el que sucede ante un mostrador cuando, al acercarte, quien te atiende te invita a hablar sin haber levantado la cabeza para mirarte. Su desinterés queda patente y la desconfianza que nos genera es inmediata.

Podemos aprender de ello.

De forma que cuando alguien viene a nuestra mesa a preguntarnos algo, podemos girar el tronco (o la silla si es giratoria) es su dirección para escucharle, en lugar de continuar mirando al ordenador, mientras le pedimos que nos cuente… o, idealmente, nos levantamos de la silla y nos ponemos de pie, como él, para que pueda contarnos lo que le preocupa.

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