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Profeta en tu tierra

Por supuesto que tendrás críticos. Cada vez más.

Hace tiempo que te diste cuenta de que es inherente al éxito.

Cuanto más destaques, más críticos.

Sabes también que no debe preocuparte, que es una distracción a evitar, que les pasó a todos los que destacaron.

Pero poco a poco vas descubriendo una verdad más dolorosa, que no está en los libros sobre el liderazgo y el éxito.

Los que más te critican son los tuyos.

Con los que te formaste, con los que trabajaste.

A ellos como a ninguno les molesta que hayas elegido otro camino y te vaya bien.

Eres el vivísimo recordatorio de lo que podrían ser y no han sido.

Y sí, muchos se quedaron ahí porque querían, porque eso les hacía felices. Pero resulta que esos no son los críticos.

Son los otros. Los que habrían querido hacer lo mismo que tú, pero no vieron el camino, no encontraron la oportunidad, se perdieron en la rutina.

Para aliviar el pesar que te produce oírles ahora decir todo eso, es importante recordar la clave psicológica de la comunicación: como le hablamos a los demás, nos hablamos a nosotros mismos.

Y de una vez asumir: nunca serás profeta en tu tierra.

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