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Siempre listos

“Scout un día, scout siempre”.

Los scouts constituyen el grupo humano más numeroso que jamás ha existido, si descontamos las nacionalidades (como la china, por ejemplo).

Junto al cristianismo y por encima de cualquier otra religión, aproximadamente una de cada doce personas del planeta lo ha sido en algún momento de la vida.

Es un movimiento silencioso y es probable que ahí radique su secreto; no se deja contaminar.

Y sin embargo…

Es todo lo contrario a lo que el cine norteamericano ha transmitido.

Lejos de los calcetines hasta las rodillas, las galletas o la separación por sexos, se trata de un movimiento educativo inconmensurable, maduro en una metodología de transmisión de valores apoyada en lo natural, enfocado hacia los niños urbanitas.

En los scouts no sólo se aprende a orientarse con las estrellas o a usar un hornillo; se aprende a ser responsable y comprometido con la sociedad.

La cosa es sencilla: se empieza a los 7 y se termina a los 20. Y si uno quiere y puede, permanece como monitor hasta que las obligaciones de la vida se lo impidan.

Lo que le ocurrirá al sujeto es que se transformará en una persona más alegre, más activa, más espontánea, más abierta y más reflexiva.

Si no lo has sido, quizá en casa tengas una oportunidad, una persona a la que quieres educar más allá del colegio y de la casa, que en unos años pueda agradecerte haber crecido y vivido bajo el universal lema de los scouts: “siempre listos”.

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