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Ya, sin corbata

Las cosas cambian y cada vez lo hacen más deprisa. Estamos mucho más cerca del punto donde la vestimenta «formal» poco importa.

Si observamos, ya casi no nos fijamos en la coleta, las zapatillas o la corbata. Algo sí, pero mucho menos que antes. Hay demasiadas ideas, demasiado conocimiento que absorber, vídeos que ver, tweets que tweetear,… demasiado para estar pendientes de esos detalles que antes lo eran todo. Y resulta que cuanto más cualificado es el entorno, más llamativo es el cambio.

En realidad, con la mayoría de la gente se conecta con la mirada, la sonrisa y las palabras. Con la ropa puedes relajarte. Ningún cliente va a huir. Ningún socio va a desconfiar. No ese es el motivo. Ya no.

Cuando estés eligiendo la ropa o el peinado y no sepas si sí o si no, tenlo claro. La respuesta es sí.

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