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Exceso de rigor

Ante el estudio de una pintura barroca, ante una pandemia, ante una partida de Trivial, ante los desperfectos que dejó el inquilino.

Resulta negativa la falta de rigor.

Nos lo enseñan en la escuela y en casa.

Y sin embargo…

En la escuela y en casa se les olvidó enseñarnos que también es negativo el exceso de rigor.

Porque la inteligencia consiste en adaptarse, sin quedarse corto, pero también sin pasarse.

Ser demasiado riguroso lleva a la obsesividad, de la que deriva la intransigencia y, en última instancia, las guerras.

Las guerras casi siempre empezaron porque alguien fue riguroso en exceso, convencido de que tenía razón y de que los demás se equivocaban.

Es hora de aprender también a soltar, a estar cómodos no teniendo razón, a transigir con el error y la imperfección.

Es mejor ser feliz que tener razón.