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Hablar claro

A pesar de que en mi proyecto trabajan unas 150 personas, cada vez que alguien nuevo se incorpora a él, tengo unos pequeños minutos de bienvenida con ese nuevo compañero.

Y sólo les digo una cosa.

Que si creen que algo no lo estamos haciendo bien, lo digan.

Porque la forma en que hacemos las cosas no es estática; es sólo el resultado dinámico de los que hasta ahora hemos participado.

Y sin embargo…

Cuando llegamos a un nuevo lugar, tendemos intuitivamente a pensar que lo que nos encontremos es así y nunca cambiará.

Como si la evolución no fuera la consecuencia de quienes alzaron la voz y aportaron lo que quizá han aprendido antes en otros lugares.

Como si «las cosas» no fueran en realidad un reflejo de «las personas».

De todas las personas.