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Practicar la muerte

Hay unas cuantas conversaciones incómodas que nunca es el momento de tener.

Y sin embargo…

Tenerlas suele resolver laberintos futuros.

Un ejemplo de conversación relevante es la que explica a las personas importantes qué queremos que hagan cuando hayamos muerto.

A menudo abordamos el tema de enterrar o incinerar, así como de las herencias formales, pero no hablamos sobre qué queremos que pase con nuestros objetos de valor o qué queremos que diga nuestra esquela (si la habrá).

Nuestra cultura rehúye el asunto de la muerte y nos impide afrontarla con la naturalidad que merece, pero podemos acabar con el mito.

Toda esa gente a la que quieres se sentirá segura y tranquila de que están haciendo lo que tú querías, cuando ya te hayas ido.