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Verdad alternativa

Flores de bach, homeopatía, reiki.

¿Por qué hay gente que cobra por ofrecer remedios que no están demostrados?

En el mejor caso, quienes lo ofrecen no saben que aunque ellos honestamente crean que funciona, no es ético venderlas si no lo han demostrado.

Son chamanes.

Aquí entran los de las limpiezas de colon, entre otros.

En el peor caso, son conscientes de que no funciona y actúan sin ética.

Son vendedores del tónico milagroso.

Aquí entra la exitosa industria de la homeopatía, entre otros.

Y sin embargo…

La pregunta no es por qué hay vendedores, sino por qué hay compradores.

Y la respuesta tiene que ver con la responsabilidad de quienes no hemos educado a la sociedad en la aceptación de que el espectro de la realidad es mucho más amplio que lo que la estrecha ciencia puede ver.

Es de quienes hemos malcriado en la idea mágica de que la Medicina lo sabe y lo puede todo, generando niños frustrados que, ante la cruda realidad de los límites del conocimiento, corren enfadados a los brazos de su chamán.

Chamán que, muy avispado, ha inventado toda una nueva liturgia para el siglo XXI, con su correspondiente lenguaje: detoxificar, intolerancias, ozono.

Distintos tiempos, mismos falsos mitos.

O como dijo Tim Minchin: «¿Sabes cómo se llama la Medicina alternativa cuando funciona?: Medicina»